Gran parte de las dietas están encaminadas a un único objetivo, que es el de adelgazar. Pero, de igual manera que nos preocupamos en controlar el peso mediante las comidas… ¡También podemos controlar nuestro envejecimiento!, es decir, nuestras arrugas.

Sí, has leído bien, las comidas y los hábitos alimenticios pueden repercutir de manera negativa en nuestra apariencia. Por ejemplo, a través del envejecimiento de la piel o la alteración de nuestro rostro.

El azúcar es uno de los principales enemigos a abatir, pero hay otras sustancias que nunca imaginarías que destruyen el equilibrio de nuestro cuerpo y provocan que acelere su envejecimiento.

REFRESCOS AZUCARADOS

La gran cantidad de azúcar que contienen provoca que las células mueran rápidamente, principal causa de un envejecimiento rápido.

LAS GRASAS TRANS, ENEMIGAS DE LAS ARRUGAS

Presentes en todas las comidas procesadas, listas para meter en el microondas o en la sartén, altamente calóricas y carentes de nutrientes provocan a veces obstrucciones en las arterias.

CARBOHIDRATOS SIMPLES

Su elevado índice glucémico es el responsable de que se destruya la elasticidad de la piel y los músculos.

SAL, LA PROHIBIDA EN TODAS LAS DIETAS

Eliminada en cualquier dieta, tiene un por qué. Eleva la tensión arterial que está relacionada con la producción de colágeno. A mayor tensión, menor fabricación de colágeno. Resultado: envejecimiento prematuro.

ALCOHOL Y CAFÉ

La ingestión de ambos produce una fuerte deshidratación y nuestro cuerpo necesita agua para funcionar. También nuestra piel al secarse por falta de agua presenta un aspecto senil.

EL PICANTE NO SÓLO PICA

La comida muy picante dilata los vasos sanguíneos favoreciendo su ruptura y un tono más gris. La piel pierde tonificación y elasticidad.

CUIDADO CON LOS FRITOS

Como ocurría con el consumo excesivo de azúcar, tomar demasiados alimentos fritos, al igual que otros cocinados a muy altas temperaturas, como los asados o las barbacoas, favorecen la piel frágil y arrugada.