Siempre es buen momento para cuidar nuestra piel. Desde los 20 años, es probable que la hidratación de nuestra dermis vaya disminuyendo. Con el tiempo, según nos vamos acercando a los 30, las primeras líneas de expresión comienzan a definir la madurez de nuestra piel. Pasando por los 40, los 50 y los 60 años, esta se vuelve más fina, se reduce el colágeno y, por consiguiente, su volumen, y es probable que algunas pequeñas manchas hagan acto de presencia. Sin embargo, la edad no es motivo para frenar los cuidados de nuestra piel; al contrario: ¿por qué tiene que ser incompatible tener una piel madura con estar radiante? ¡Que la edad no te frene!

Los cambios que sufre nuestra piel con el tiempo pueden atenuarse con los cuidados adecuados. Te contamos algunas claves para mantener en buen estado y mimar la madurez de nuestro rostro.

Hidratación

Este paso es fundamental durante todas las etapas de nuestra piel con el paso de los años. En pieles maduras, la primera capa se reseca con mayor facilidad al ser más fina, por lo que una hidratación extra es muy conveniente. Recomendamos que laves tu rostro con agua fría tanto por la mañana como por la noche antes de aplicar tu crema, y puedes completar tus cuidados semanales con una mascarilla que contenga activos naturales como el aloe vera. En lugar de aplicar tus productos simple y llanamente, prueba a masajear tu rostro a la vez, y no olvides extender los productos hacia el cuello.

Regeneración

Con el tiempo, a la piel le cuesta un poco más regenerarse. Incentívala utilizando los productos adecuados que propicien su regeneración natural. Por otro lado, ¡sigue protegiéndote del sol! Puedes prevenir el fotoenvejecimiento con cremas especializadas, ya que los rayos UVA contribuyen al aumento de arrugas y pérdida de elasticidad.

Cuídate por dentro y por fuera

Para estar radiante, hay que empezar desde el interior. Para contribuir al cuidado de tu piel madura, es importante que comas bien y te hidrates adecuadamente. Comer alimentos con antioxidantes puede ayudar a que tu piel mantenga su elasticidad, y no olvides mantener una dieta equilibrada.

 

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