Exfoliarse la piel es un paso muy importante de nuestra rutina de belleza ya que retira las células muertas que hay en nuestra piel ayudando con el proceso de regeneración celular y la microcirculación sanguínea. Además ayuda a eliminar las imperfecciones que puede tener la piel, ya sean manchas, parches secos o poros sucios.

Dentro de los exfoliantes podemos encontrar tres tipos: los que se basan en un procedimiento mecánico, químico o enzimático. Hoy nos vamos a centrar en el último.

El peeling o exfoliante enzimático es un proceso suave, regular y seguro. ¿Cómo funciona? Las enzimas entran en contacto con la piel, ahí se liberan penetrando en las primeras capas de la piel y detectan las células que se pueden considerar como muertas. Cuando las encuentran las desprenden, sin afectar a las que no están listas.

21¿En qué se diferencia el exfoliante enzimático de los demás?

La principal diferencia es la suavidad con la que trata la piel. los exfoliantes mecánicos y químicos suelen ser más agresivos con la piel. En cambio el exfoliante enzimático es suave y no tiene ningún agente externo que dañe la piel y así evita el enrojecimiento de la piel. Además es un proceso que no seca la piel, por lo que puede ayudar a las pieles secas a exfoliarse pero sin quitarle esa hidratación que tanto necesitan. Es por ello por lo que los exfoliantes enzimáticos se recomiendan a personas con pieles sensibles y fácilmente irritables, ya que son muy suaves con la dermis.  Otro punto clave es que es capaz de activar el proceso de exfoliación natural de la piel, lo que ayuda con la limpieza de los poros y mejora las condiciones de la dermis.

Si quieres un exfoliante suave pero que te aporte todos los beneficios que tu piel necesita prueba el exfoliante enzimático.