Usar un exfoliante varias veces en semana es un paso necesario si quieres cuidar tu piel. Gracias a este producto, nuestra piel mejorará mucho, ya sea en suavidad o ayudando a que otros tratamientos y productos penetren mejor en nuestra piel, aumentando sus beneficios.

Es muy común saber que si quieres cuidar tu piel, tienes que exfoliarte mínimo dos veces por semana, pero ¿sabias que también te puede ayudar con el proceso de depilación? Sea cual sea la forma y la aparatología con la que decidas depilarte, el exfoliante será tu mejor aliado. Se recomienda hacerlo antes y después de la depilación.

¿Antes? Siempre es bueno exfoliarte ya que eliminas las células muertas y preparas la piel para la depilación. En el caso de que uses cera conseguirás que el pelo se adhiera mejor por lo que no habrá vello que se quede y no duela tanto. ¿Por qué? Porque así la cera, en vez de adherirse tanto a la piel, coge el pelo.

¿Después? Aunque no es tan conocido, este truco te puede ayudar mucho. Si tras depilarte te suelen salir granitos o pelos enquistados, el exfoliante puede ser tu solución. El vello enquistado es una hebra de pelo que se ha cortado o eliminado y cuando crecen, no logran penetrar la piel y se atasca bajo la capara superior de la dermis. Estos son culpables de que nos salgan granitos muchas veces en las piernas, ya que se produce una inflación de la zona. Al exfoliar, se elimina la piel muerta y se consigue que el vello que están en proceso de quedarse enquistados, acaben saliendo a la superficie. Además, si te exfolias conseguirás favorecer la irrigación sanguínea y mejora el aspecto general de tu piel.